Sentarse en el malecón es una experiencia mágica.

Estar a la orilla de la piscina natural, con los pies en el agua cálida y ver sus colores que se combinan con el cielo, te hace respirar profundo y llenar tus pulmones con el aire del mar. Sientes que la brisa te arropa, te sale una sonrisa y el sonido del viento se conjuga con la tranquilidad de la piscina de corales que rodea a Cocoliso.

Me tome una copa de vino sentado en este malecón y dije: “Valió la pena pagar. Esto es lo que quería ver y sentir desde que llegué acá”

Se los recomiendo!, y no solo se tomen una copa de vino, pueden caminar o tomar el sol con una cerveza o simplemente sentarse a ver, que eso te llena de magia y de paz

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